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jueves, 26 de abril de 2018

Por sus actos los conoceréis


Los juzgados convierten
Las violaciones en abusos reiterados
A la estulticia en estupor
A la justicia en pantomima
A la inserción en risotada
A la indefensión de la víctima en…
Nueve años de nada
Sin seguimiento
Sin reinserción
Y luego
Vuelta al ruedo
Vuelta a empezar
Vuelta al cuartel

No espero castigo
No deseo venganza
No quiero nada de eso
Quiero que sepan que
No tienen patente de corso
Quiero que entren en un
Largo programa de inserción social
En  un largo programa de humildad social
En un largo programa acompañado de profesionales
Que sean capaces de
Devolverlos a la sociedad para algo útil
No para pavonearse de sus
Miserables
Fazañas
Hazañas
Compañas
Patrañas
Marañas
Artimañas
Entrañas
Alimañas

Ni para que vuelvan
A salirse con la suya

martes, 24 de abril de 2018

Perorata del malnacido


Es el mercado, amigo
Dicen los malnacidos
Mientras saquean nuestras libretas de ahorro

Es el mercado, amigo
Gritan los malnacidos
Mientras transfieren nuestro dinero
A Panamá
Su Panamá

Es el mercado, amigo
Dicen los malnacidos
Mientras liquidan nuestras pensiones
Y encima dicen que vivimos demasiado tiempo

Es el mercado, amigo
Dicen los malnacidos
Mientras nos dicen que ganamos demasiado dinero
Que no somos productivos
Que trabajamos muchas horas
Pero en realidad
Nos dicen que
Pasamos el día de tertulia
Y no merecemos la limosna que nos dan por
Trabajar

Es el mercado, amigo
Dicen mientras nos enseñan
Trapos coloreados
Con los que quieren
Que escondamos sus miserias

Es el mercado, amigo
Dicen los malnacidos
Mientas matan a nuestros hermanos
En alta mar
Para que no puedan venir a ganarse la vida
Que les han robado

Es el mercado, amigo
Dicen los malnacidos
Mientras matan a nuestros hermanos
En el desierto
En las selvas
Y allá donde haya un lugar
En el que robar

Es el mercado, amigo
Repiten los malnacidos
Para convencernos de que
Vayamos a sus malditas guerras

Es el mercado, amigo
Gruñen los malnacidos gañanes
Mientras son financiados con
Nuestros ahorros
Es el mercado
Aquello que les pagamos
Es el mercado
¡El puto mercado!
Lo que les sirve de excusa
Para liquidarnos a punta de navaja

El mercado es la excusa
De los imbéciles
Que creen que nos chupamos el dedo

Sigue hablando de mercado
Mientras nosotras
Iremos despertando
Del letargo
Para desencadenar
La Revolución Social
Entonces
Amigo
Adiós a tú mercado, amigo
No te quedará otra
Que sufrir el más duro castigo al que te podemos someter
Trabajar
Trabajar como nosotras
Trabajar junto a nosotras

Trabaja, amigo
Es lo que hacemos
Las personas honradas
Las personas de bien
Las personas de orden
Amigo.

viernes, 18 de agosto de 2017

Ante el odio y el dolor

En medio del dolor de las víctimas y del goteo constante de noticias confusas procuro evitar verter ningún tipo de opinión escrita, pero, de alguna manera, me siento obligado a ello, sobre todo por el nivel que veo en algunas de las opiniones.

Me resulta deleznable que haya quien aproveche la ocasión para tirar la caña de la xenofobia.  Los intentos de criminalizar a todos los seres humanos no nacidos en un determinado territorio me parecen una maldad difícilmente justificable, así que como primera medida: adiós amistad en Facebook y bloqueo al canto.  Lo siento, si no te gusta puedes bloquearme también, para eso el señor Zuckerberg se rebanó los sesos poniendo el botoncito.  Y no dejes que te engañen, en este país gobierna el Partido Popular: ¿crees que han decretado ayudas específicas en función de la no nacionalidad española?  Estás fatal de la cabeza.  Respira hondo, relájate, borra las estupideces que te han contado, empieza a razonar por ti misma y deja de envidiar la miseria ajena, que eso es de ser muy miserable.  Y si no te convences pide copia de la ley o las leyes donde vienen escritas ese tipo de ayudas al organismo que las otorga.  Verás que risas.

También me parece absurdo hablar de la venta de armas a Arabia Saudí.  Por más que me encantaría acogerme a la sencillez de la respuesta, en este caso, las armas han sido furgonetas y los explosivos preparados eran bombonas de gas butano.  Tampoco creo que se pueda, por más malabares que se hagan con los argumentos, culpar a las grandes multinacionales como Repsol (afortunadamente esto no ha pasado).  Nada de armamento sospechoso de haber salido de Navantia.

Tampoco entiendo la falta de cordura de quienes, ante el sufrimiento ajeno, se ponen a sacar fotos y grabar videos en lugar de tratar de socorrer a las víctimas o dar consuelo a los no heridos.  ¿Es que hemos perdido la humanidad?  Anda, deja el móvil a un ladico y arromangate, la sociedad te lo agradecerá mucho más.  Seguro que los afectados recordarán y agradecerán mucho más aquellas palabras de afecto o aquellos abrazos silenciosos y reconfortantes que un maldito video donde revivir el dolor propio y ajeno.

Hala, venga, un poco más de humanidad y sobre todo de amor y solidaridad que el odio y el fanatismo solo comporta este tipo de cosas que han sucedido.

sábado, 31 de diciembre de 2016

RÉQUIEM POR UN MAESTRO DE ESCUELA



Después de pasar ocho años en la escuela sufriendo las humillaciones, el autoritarismo, el desprecio, la violencia física y psicológica que solo puedo describir como torturas públicas, por parte de psicópatas ejerciendo la profesión de maestro apareciste tú.  Aquello fue como una explosión de libertad que hubo que aprender a gestionar.  Pasamos de “nada de lo que digas importa salvo para propinarte una paliza” al “todo lo que dices tiene valor porque eres una persona y como tal debes desarrollar tus capacidades”.  Esa fue la actitud que percibí en tu trabajo.

Cualquiera podría pensar que, visto el panorama que te antecedía, era tarea fácil parecer, siquiera, algo mejor que la pandilla de fascistas descerebrados que ejecutaban su trabajo con saña y deleite; pero también te quedó la ardua tarea, al menos en mi caso, de gestionar esa maraña de emociones, inseguridades y agresividad creada por todo ese tétrico pasado.

Desde el primer momento pusiste orden en mi cabeza.  Me ayudaste a fomentar el espíritu crítico que estaba allí esperando a que tú lo regaras y abonaras para que pudiera empezar a florecer.  Supiste explicarme que el hecho de ser pequeño o mayor no era un estatus diferente al de ser persona.  Conseguiste que fuera a la escuela con alegría.  Lograste despertarme el afán de aprender y aunque llegaste tarde para apartarme del fracaso escolar (me adapté a ti, pero no al sistema educativo) sí hiciste de mi un buen alumno y mejor persona en los tres cursos que pasamos juntos, logrando incluso algún sobresaliente en mi expediente académico, cosa que no volvería a repetirse.

Después de la escuela continuamos manteniendo una relación entrañable y, si me lo permites, en cierto modo cómplice, con la complicidad de quienes han vivido algo grande, algo que va más allá de lo meramente académico, porque lejos de transmitir conocimientos, transmitías valores.

Hoy te has ido, así, como se va el año.  Te has ido apagando con los días del calendario.  Me has dejado cuando aún albergaba la esperanza de quererte inmortal.  Andrés Sánchez Otín aunque tú cuerpo haya muerto continuarás toda mi vida a mi lado, en mi pensamiento, en mis recuerdos y en mis procesos mentales que ayudaste a restaurar.

Amigo mío, maestro, que la tierra te sea leve.

domingo, 16 de marzo de 2014

¡Viva la poesía!



Ha vuelto a pasar.  Uno va tranquilamente de su corazón a sus asuntos, viendo como la vida transcurre avanzando lenta y sinuosamente por el vértigo de las estaciones y de repente: ¡zas!, marzo poético que te crío.  Hala, todos los sentimientos desparramados aquí y allá.  Como si luego fueran tan fáciles de recoger.  Y, lo peor de todo, es que ya no te acuerdas de donde había que colocarlos, con lo que se genera un desorden difícil de recomponer.  A ver, creo que esta aflicción iba colocada junto a este remordimiento.  Aquella alegría debería haberla colocado junto a aquel enamoramiento.  El enamoramiento junto a la decepción.  Si es que esto no hay quien lo recoloque.  Por más que quiera, una vez sacudido el polvo y baldeado el cerebro ya no vuelve a ser el mismo.  Reluciente sí, pero con la sensibilidad a flor de córtex.

Este año, el marzo poético, ha comenzado con un castillo de fuegos artificiales personificado en Inma Luna y Ana Pérez Cañamares.  Ellas viven en primera persona la sensibilidad y emoción de sus poemas que proyectan como si del efecto kame hame se tratara.  Nos lanzaron sus rayos de risas y lágrimas que compartimos en una catarsis poética y colectiva que acabó con todas nuestras endorfinas repartidas por el salón de actos, espanzurradas contra las paredes, el suelo, el techo, el escenario...  Tal era la sobredosis de endorfinas que si al salir del Palacio Montcada nos hubiéramos encontrado frente a una patrulla de la guardia urbana o la guardia civil nos hubieran detenido acusados de sobredosis de estupefacientes poéticos inyectados por vía intrahipotalamosa.

Ahora, con la resaca del domingo, rodeado de primavera, sol y flores parezco un chamán colgado de peyote.  En mi cara se refleja la felicidad de haber pasado una tarde de sábado fantástica escuchado a dos personas sensibles, tiernas, amables y tan buenas personas que no desean quedarse su poesía para autoconsumo, sino que la distribuyen en pequeñas dosis entre los adictos que siempre buscamos un versito más que nos quite de encima este síndrome de abstinencia que nos vuelve locos.  Inma y Ana gracias por todo.  ¡Viva el marzo poético!

miércoles, 26 de febrero de 2014

La comadre Sebastiana



Mira tú, hasta aquí hemos llegado.  Ya estoy harto.  Esto no hay persona humana que lo aguante.  Parece que la parca ha decidido acabar con todos los artistas de mi devoción.  Con todos mis referentes culturales.  Con la de gente que hay en el paro y esta jodida Dama no hace más que trabajar a destajo.   Vaya temporadita que me llevas hija.  Mira, juro que si un día topo contigo cara a cara te miraré a los ojos, así, de tú a tú, y te pegaré el chorreo más grande que te hayan pegado nunca.  Eso si no me dedico a colocarte la guadaña de sombrero.  Anda hija que te has lucido.  Paco de Lucía, Paco de Lucía.  ¿No podías haber seguido con tu siestecita?  Mira tú que leches tenías que hacer tú en México.  ¡Cagon tó!