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sábado, 31 de octubre de 2015

1934-2014 Rumbo a Ítaca



El estudio de la historia sirve básicamente para comprender el presente y sobre todo para ver cómo se comporta el poder ante determinadas situaciones que lo ponen en cuestión.  Porque la finalidad fundamental de los estados es perpetuar el poder de la persona sobre la persona de manera que unos vivan a costa del esfuerzo y el sufrimiento de otros.  Los “capaces” sobre los “incapaces”, los que tienen los “medios” sobre los que generan la riqueza.

Si nos remontamos a la Barcelona del 4 de octubre de 1934 nos encontraremos ante una situación que bien podría ser un calco de lo que estamos viviendo en estos días.  Por un lado un gobierno, el de la Generalitat de Catalunya, representado por Lluís Companys deteniendo a los militantes más destacados del movimiento anarquista para acto seguido declarar el Estat Català dentro de la República Federal Española.  Es decir, se suponía que el gobierno de la Generalitat decidía romper con el Estado Español y poner “rumbo a Ítaca”, y para ello el primer paso no era plantar cara al opresor gobierno de la CEDA sino plantar cara al movimiento anarquista representado en ese momento por los militantes y simpatizantes de la CNT.  El día 6 de octubre a las 12.30 horas en un mensaje radiofónico, a instancias del conceller de governació Josep Dencàs, Lluís Companys hace la citada declaración.  A las seis de la mañana del día 7 de octubre Dencàs huye por las alcantarillas y Lluís Companys se rinde al general Batet.

¿Qué demonios pretendían Dencàs y Companys con estos movimientos?  Pues todo indica que frenar el avance del movimiento obrero en la Catalunya de los años treinta, objetivo que era compartido por el gobierno de derechas de la CEDA.

¿Qué ha sucedido recientemente con la patraña de la famosa “Operación Pandora”?  Creo que debemos remontarnos un poco en el tiempo:

Cuando estalla la revuelta ciudadana en La Puerta del Sol y se extiende por la mayor parte de las capitales del país, los gobernantes ven peligrar sus poltronas y el capital huele el aliento del pueblo que toma conciencia del poder que tiene.  ¿Cuál es la reacción del gobierno de España?  Pues en un primer momento acusar a los activistas de radicales, terroristas y otra serie de istas que apenas convencen ni a los periodistas que los escupen desde sus equipos de redacción.

Se aprueban leyes represivas y se lanzan propuestas políticas en forma de partidos que hacen “nueva política”, probablemente esto último no esté ni siquiera orquestado, simplemente tenemos tan interiorizado el sistema de partidos que parece la solución más rápida y factible el lanzarse a conquistar el poder, cuando lo que hay que hacer es erradicarlo, pero esto es mi opinión.

Sin embargo, Cataluña, que siempre ha ido a la vanguardia de los tiempos, decide izar las velas del barco de la independencia y poner rumbo a Ítaca con el único fin de buscar un enemigo común que desvíe la atención de lo que está sucediendo; el parlamento ha aparecido rodeado por la sociedad civil que reclama justicia y esto no es un tema baladí.

Pero no se van a contentar con ello.  Cuando toda la atención ya está fijada en Cataluña como nación y Madrid como enemigo de todos los catalanes deciden dar el golpe de gracia y lanzan a la policía autonómica a detener a un grupo de libertarios que son la vanguardia de una sociedad civil que reclama vivienda, trabajo y libertad.  Y todo esto lo hace antes de que por la cabeza de los malos malísimos de la derechona española pase siquiera la idea de aprobación de la Ley Mordaza.

Así pues, una vez más, podemos decir que objetivo conseguido.  En octubre de 2015, tal y como sucediera en octubre de 1934 el independentismo catalán allana el camino de la represión y actúa como laboratorio de experimentación de cómo hay que acabar con los desmanes del populacho.

No, no sirve el argumento de que la policía autonómica actuó como mera policía judicial a las órdenes de la Audiencia Nacional, porque, como la propia policía reconoce, las actuaciones las iniciaron ellos mismos durante 2014 y luego las continuó e instruyó la Audiencia Nacional, ya que nos encontrábamos ante peligrosísimos lectores de libros y librepensadores capaces de andar explicando que el destino de cada uno de nosotros está en nuestra manos y no en manos de aquellos que deciden erigirse en gobernantes.

Resulta paradójico que la Generalitat de Catalunya y Esquerra Republicana de Catalunya celebren el ochenta aniversario de los sucesos de 1934 reviviéndolos de nuevo.  Dedicándose a detener anarquistas en su camino hacia Ítaca, en lugar de enfrentarse al gobierno de España.

En cualquier caso, si este es el Estado que quieren proclamar, un estado que infunde terror sobres los ciudadanos, que aplica la ley mordaza y la ley antiterrorista, que no es capaz de resolver los conflictos sociales y tira del tan maravilloso contrato social que lo faculta para gestionar la violencia: señores, no cuenten conmigo para nada.

jueves, 1 de octubre de 2015

La miríada y la ulisea



Ulises partió dejando un cesto con agujas y lana en el regazo de Penélope.  Después, acarició la cabeza de Argos y puso rumbo a Ítaca.

Como Penélope no sabía de costura en lugar de ponerse a hacer punto, se clavó una de las agujas en el pescuezo y se fue de fiesta loca a la discoteca más cercana, triunfando con su nuevo look entre la masculinidad allí presente.

Argos levantó su pata, meó sobre el arco destensado y salió a la calle a olisquear el culo de las perritas que por allí pasaban.

Ulises, mientras tanto, vivió una Odisea, pero eso es otra historia.

martes, 29 de septiembre de 2015

Devuélveme la vida que me la has quitado...



No eres tú, soy yo.  Reconozco que a estas alturas estoy agobiado, cansado, aburrido, hastiado y más cosas que acaban en “do” y no pongo para no cansar ni aburrir más de lo necesario.

Hace apenas cuatro años se culminaba la protesta de la plaza Cataluña con un acto que puso los pelos de punta a la clase política gobernante.  Los indignados salieron de la plaza y rodearon el Parlament de Catalunya para protestar contra la clase política y los recortes aplicados, además de evidenciar la separación existente entre dirigentes políticos y pueblo.

Hoy con los mismos políticos ocupando las poltronas y alguno más que se ha añadido aprovechando el descontento general, sería impensable una acción como la llevada a cabo en junio de 2011, porque hoy ya no se habla de recortes, privatizaciones, pensiones, sanidad ni educación; hoy lo único importante es el camino hacia la independencia, y es que el poder sabe reconducir las situaciones de crisis (de su crisis) como nadie.

En realidad me importa bien poco si se llega a producir la ansiada independencia de Cataluña.  No es mi batalla.  Pero cada día me despierto pensando si por fin dejarán los políticos catalanes y españoles de andar a la greña con el temita; porque no nos engañemos, el asunto en cuestión les va estupendamente a los políticos en general.  Mientras andan los medios de comunicación colapsados con “el tema”, las conversaciones se centran exclusivamente en “el procés” y los discursos políticos andan con que si la constitución o que si la sociedad civil, aquí se están puliendo el estado de bienestar a golpe de decreto.

El gobierno de España, en un alarde de esquizofrenia sin parangón, ha dilapidado el fondo de garantía de las pensiones en comprar deuda del propio estado español, para evitar el tan temido rescate.  Mientras el gobierno catalán continúa con su proceso de privatización de la sanidad en forma de consorcios, cierre de quirófanos y derivaciones de la atención pública a clínicas privadas.  Y los ciudadanos de a pie preocupados por si Cataluña se independiza o si España se rompe o si las CUP hacen presidente a Mas.

Qué tiempos aquellos en que era noticia que un centro de salud que los políticos habían decidido cerrar por las tardes, continuaba abierto gracias a la Marea Blanca.  Qué tiempos aquellos en que eran noticia los Yayoflautas.  Qué tiempos aquellos en que las conversaciones tenían un fondo político interesante sobre cuestiones sociales que nos afectan en nuestro día a día y no sobre soberanías (españolas y catalanas), países (España y Cataluña) y elecciones.

En fin.