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jueves, 5 de febrero de 2015

El conde Lucanor i els maleïts maltractadors



Del meu breu pas pel sistema educatiu recordo amb cert atordiment, com a una classe vam llegir, del nostre flamant llibre de text, un conte del famós “don Juan Manuel”.  Com ja haureu pogut esbrinar, sense massa esforç, és tractava d’un conte del famós llibre “El conde Lucanor”.  El conte portava per títol “Lo que aconteció a un mancebo que se casó con una mujer muy fuerte y muy brava”.  Per si encara queda algú que va aconseguir fugir d’aquesta lectura us en faig cinc cèntims:

La cosa és que un senyor és casa amb una dona jove que tenia mal caràcter i el senyor decideix dur a terme una treta per a fer-la obeir.  Així doncs, el primer dia de casats, el senyor demana al gos que li dugui aigua a les mans.  El gos evidentment no li porta i el senyor el mata sense més.  Altre tant passa amb el gat, el gall, el cavall i tota mena de criatures que habiten la casa.  Quan només queden la dona i ell, li demana a la terroritzada noieta que li porti aigua a les mans.  Òbviament la noia surt espetegada a portar-li l’aigua i a postrar-se als peus del seu maltractador.
Maleïts maltractadors
Bé, al conte succeeixen més coses, però l’important és el moment en que el professor ens demanà que féssim un comentari de text, facilitant-nos com era habitual un esquema ad-hoc:

1.- Resum sintètic.
2.- Estructura.
3.- Enumeració dels personatges
4.- Quina és la lliçó del conte
5.- Subratlla els adjectius qualificatius i els adverbis
 6.- Assenyala una metàfora que aparegui al conte i una comparació

Sembla que del anàlisi haguérem pogut treure un bon suc, però la qüestió era que no és pretenia, sota cap concepte, analitzar el maltractament rebut per la dona, sinó l’estil d’escriptura i la única moral possible era la moral que explica Petronio al Conde Lucanor.  Que sí, que ja se que està ambientat a una altra època, però ho estaven ensenyant a l’època actual a un alumnat que ens estaven formant com a persones.

No, no em vaig convertir en maltractador per llegir aquest conte, ni per altres que vaig haver de llegir, però sí que estic convençut que va ser un granet de sorra més per a afegir a la muntanya de masclisme que arrossego en mi a tot arreu i de la que tant em costa de desfer-me.

Ara sento les notícies plenes d’estadístiques de dones maltractades.  Maleïda sigui la fredor de les xifres!  Però sobretot maleïda sigui aquesta costum de donar xifres i explicar que un percentatge molt alt de les dones maltractades no han estat capaces de denunciar al seu maltractador...  Com si fos tant fàcil!  Com si el fet de denunciar ja et crees un escut protector a lo Star Wars que ja no permetés ningú fer-te mal.

Que sí, que cal denunciar, però la denuncia està sent sobrevalorada.  Si no anem a l’arrel del problema tindrem que continuar cuinant xifres i més xifres per a poder rebolcar-nos als fems de l’autoengany.  “Ja fem prou, el que passa és que les dones no denuncien”, et diran.  Clar, així convertim a la víctima en culpable del seu propi destí.  Un punt més per al masclisme i el patriarcat.

Això és una carrera de llarg recorregut i profunda reflexió.  És una tasca educativa que tenim obligació d’assumir tots i fer-ho ja mateix.  Educadors, mares, pares, publicistes, periodistes, tots...  I els homes tenim un paper primordial en esta lluita, perquè nosaltres tenim el deure de rebel·lar-nos contra allò que s’han encarregat de gravar-nos a foc al fons dels nostres budells.

I si mai ens trobem els nostres fills amb una lectura com la de “El Conde Lucanor “ dels pebrots, hem d’anar més enllà de la recerca de figures literàries i collonades d’aquestes.  Ara bé, no sempre són tant obvis els missatges masclistes i per tant hem d’estar capaços de localitzar el maltractador i assenyalar-lo com a el dolent del conte, de la pel·lícula o de la vida real.  I sobretot quan sentim les notícies on és tracta a la víctima com a culpable de la seva situació, quan és fan anuncis on l’única dona maltractada és la dona inmigrant (és clar con que és pobra i marginada...  però no et cal patir, a la gent normal no ens passen aquestes coses.  Si la maltracten alguna cosa haurà fet.  O bé és pobra o ximple o...) és que ha arribat el moment d’actuar sense esperar més.  Cal que fem denúncia pública del cinisme dels governs que fan campanyes institucionals més per rentar-se la cara a ells mateixos que per a mirar de ficar una pedreta en la construcció de l’edifici que ha de acabar amb tot això.

Cal que actuem però sobretot cal que no caiguem mai en la estigmatització de la víctima.

jueves, 29 de enero de 2015

Las trompetas de Jericó



Cuando los israelitas comenzaron a cuestionarse cual era su situación y de qué manera podían solucionar sus problemas apareció un tal Josué decidido a comandarlos.  Así pues, contra todo pronóstico, los israelitas iniciaron un peregrinaje que los llevó a cruzar el río Jordán y a avanzar hacia Jericó siguiendo al que se había erigido en líder indiscutible.

El tal Josué los convenció de que debían seguir avanzado hacia Jericó, y para ello se hizo acompañar de siete sacerdotes que armados con cuernos o trompetas (la historia no está demasiado clara al respecto) los ayudarían a derribar a la casta que allí, en Jericó, habitaba.

—     Pero Josué —preguntó un niño— ¿cómo haremos para derribar las altas murallas de Jericó.
—     No os preocupéis —contestó Josué recostándose sobre el arca sagrada— He enviado dos espías helenos, Chiripas y Derechona, para que espíen directamente a la casta jericoana.
Los israelitas se sintieron reconfortados con Josué.  Ahora había un objetivo a corto plazo, a la vista, al alcance de la mano.  Ya se había acabado aquello de vagar en el desierto sin líder al que seguir sólo planteando preguntas y sin nadie que les facilite respuestas.  ¡Mecachis!

Ya han llegado junto a las murallas de Jericó y Josué explica cuales son los pasos:

—     Daremos una vuelta a la muralla cada día y lo haremos portando el arca sagrada tras los siete sacerdotes.
Un grupo de israelitas se atrevieron a cuestionar a Josué planteando que en lugar de tratar de entrar en Jericó si no sería mejor buscar un buen lugar donde acampar y organizar su propia vida.  Pero nada más plantear esta cuestión fueron arrestados por una tal Pandora venida directamente del interior de Jericó.  ¡Oh, Dios mío!, dicho con todo el respeto.

Tras dos días dando vueltas y viendo que lo del Chiripas no avanzaba demasiado, los más viejos del lugar se dirigieron a sus congéneres explicando que en el año 1382 antes de Cristo (signifique lo que signifique hablar de Cristo antes de que éste irrumpiera) ya hubo un tipo que los encandiló para que se apostaran junto a Jericó para tratar de derribar sus murallas y al final ese tipo se había colado en la ciudad y los dejó a todos abandonados en el desierto.

Josué para contrarrestar esta afrenta se juntó con un bardo, que había compuesto una jerigonza como mofa del gachó que se había colado en Jericó, y cantó con él al unísono intentando restar importancia a lo que habían hecho otros antes que él.

Los israelitas, con energías renovadas, siguieron dando vueltas tras Josué, los siete sacerdotes cornudos (o trompeteros) y el arca sagrada de manera que iban configurando un círculo la mar de hermoso.

Al sexto día el Chiripas no había regresado, pero Josué dijo que no tenía importancia, que nosotros a lo nuestro que es dar vueltas a las murallas.

El séptimo día dieron la última vuelta y los siete sacerdotes hicieron sonar sus cuernotrompetas.  Los israelitas convertidos en masa enardecida empezaron a dar gritos de guerra con tanto fervor que no se dieron cuenta de que Josué, los siete cornudos y el arca se colaban en Jericó y los dejaban abandonados, una vez más a su suerte.

Así quedaron los israelitas desencantados, apáticos, abatidos… Y seguirían así hasta que un nuevo Josué apareciera dispuesto a liberarlos liderarlos…  O hasta que decidieran ser dueños de sus propios destinos y no dejarse guiar por nadie ni tratar de entrar en Jericó.  Porque de Jericó no se sabe de nadie que haya regresado íntegro.

martes, 13 de enero de 2015

Poesía histórica



A los dos nos apasiona la prehistoria
Por eso cada día
Nuestros cuerpos arden voluptuosamente…
Aún no hemos aprendido
A controlar el fuego

jueves, 8 de enero de 2015

Islamofobias e islamofibias

Mucho y muy precipitadamente se está escribiendo sobre el atentado de ayer contra la revista Charlie Hebdo y de cuanto leo, como le sucederá a muchos hay cosas que me gustan, cosas que no me gustan tanto, cosas que no me gustan nada y cosas que me repelen directamente.

De aquello que no me gusta, pese a que reconozco que se trata más de una cuestión estratégica personal, está el hecho de relacionar lo que hacen dos tarados con el terrorismo islámico; básicamente porque no acierto a entender qué narices es esto del terrorismo islámico, el Estado Islámico y demás; pero reconozco que es un problema mío.  A lo que iba: si dos tipos entran en una revista satírica armados con kalashnikovs y arrasan cuanto se les ponga por delante al grito de Alá es grande y no se cuantas paridas más, ¿debo dar por hecho que detrás de lo sucedido hay una organización?  Quiero decir: hace unos pocos días un tarado de Bronchales cargó el coche con bombonas de butano y una chapuza de detonador casero que debía reventar la sede del PP en Madrid y cargarse cuanta persona humana se encontrara en el edificio y sus proximidades.  Pese a ello no fue calificado como acto terrorista.  Me pierdo.  Si el gacho de Bronchales hubiera proferido gritos de Alá es grande, ¿hubiera adquirido la calificación de terrorista?  Porque por el potencial de muertes que podía haber causado no sería.  Ahora bien, seguramente contaba con la misma estructura organizativa que los dos tarados de París.

Insisto, es cosa mía, pero me parece que tratar el tema como si fueran una organización a la que temer sólo da alas a que cualquier chalado mental se calce un arma y en nombre de la justicia divina decida matar cuanto se le pone por delante.

Eso era lo que no me gusta.  Lo que repudio es que en cuanto sale el mal llamado “Mundo Árabe” a más de uno se le pone morcillona (¡toma grosería que acabo de soltar!) y empieza con la cantinela del pueblo oprimido para indirectamente justificar atrocidades, cayendo, sin darse cuenta, en el racismo más burdo, en este caso no por odio hacia un colectivo determinado sino por mal entendido amor, como el que se profesa por un cachorrito.  Y es que la actitud de justificar todos los actos de algunos tarados como si fueran los de todo un pueblo es equiparable a justificar las tropelías de un animalito doméstico mimado.  Y, sucede, que no estamos hablando de animalitos.  ¡Ya está bien de la visión colonialista y occidentalista del mundo!  Estamos hablando de individuos que no difieren de nosotros.  Los pobres están jodidos y los ricos están jodiendo.  Básicamente como aquí.  Entre estas personas, las que apelan al pueblo oprimido, encontraríamos individuos del nivel de Willy Toledo y alguno otro que atribuye a la revista Charlie Hebdo un supuesto carácter islamofóbico, como sería el caso de José Antonio Gutiérrez y su artículo: “Je ne sui pas Charlie.  (Yo no soy Charlie)”  Si Charlie Hebdo es islamofóbica y colonialista, El Jueves es una revista claramente catolicofóbica y deleznable.  En fin, que poner doble rasero de medir a una religión y a otra me parece de poca madurez mental e ideológica, pero es mi opinión y como creo en la libertad de expresión la expreso libremente.

Otra de las cosas que repudio parte de otro colectivo, los desencantados, los que antes eran radicales de izquierdas.  Tal es el caso de Daniel Arjona, periodista de El Mundo que se ha apresurado a pedir una rápida intervención del ejército para acabar de una vez por todas con el “Estado Islámico”  Pero vamos a ver, alma de cántaro, ¿qué es eso del “Estado Islámico”?  ¿Dónde tirarías las bombas?  ¿Sobre París?  ¿A cuántos inocentes estás dispuesto a matar para acertar con un solo culpable?  Si nuestra tradición de derecho y de conciencia moral indica siempre lo contrario:

“Encuentra diez inocentes — dijo Yahvé a Lot— y salvaré Sodoma”
“In dubio pro reo” dice el derecho romano.

Los bombardeos sobre población, por más que se fijen objetivos humanos, no dejan de ser un tema que provoca más daño que soluciones.

Otra de las perlas de este periodista radica en el hecho de que se muestra preparado para batirse “a cara de perro” para convencer al Frente Nacional de lo equivocados que están, pero con estos islamistas no puede.

Curiosa discriminación de la intolerancia.  No sé en qué aspecto ve que será posible convencer a un fascista o un nazi de lo equivocado que está en su odio hacia la especie humana.  Pese a todo entiendo que aquellos que han sido Stalinistas o Maoistas o cualquiera otra radicalidad intolerante, se vean ahora en la obligación de expiar sus pecados y carguen contra todo lo que suene a izquierdoso (léase, en este caso, “Mundo Árabe” y la visión que nos presenta la progresía izquierdista del animalito doméstico)

También  repudio y temo las palabras de Marine Le Pen aprovechando, que el Pisuerga pasa por Valladolid, para pedir la reinstauración de la pena de muerte.  Supongo que acompañada de peticiones de expulsión para todo aquel que tenga aspecto moruno u orígenes no galos.

Pese a todo he dicho que hay cosas que me han gustado, y entre ellas se encuentra la convocatoria de una manifestación en Francia en la que el Frente Nacional no tiene cabida.

También me ha gustado que la comunidad islámica condene enérgicamente los atentados de forma inmediata.  Pero no, como dicen algunos, porque necesite creer que hay musulmanes buenos.  Hace mucho tiempo que no divido a las personas en creyentes y no creyentes, de izquierdas o de derechas.  Sino porque es un buen golpe de efecto y deja sin argumentos a aquellos que se erigen en defensores de la verdad revelada y lo hacer por la vía de las armas.

Por todo ello, dejadme que condene que se mate a personas por expresar su opinión y que grite: ¡JE SUIS CHARLIE (YO SOY CHARLIE)!


Eso sí, no deja de ser mi opinión.

viernes, 2 de enero de 2015

Sigmund rules

Sucedió anoche.  Yo estaba apoyado en la barra del bar, sujetando una cerveza helada.  Un tipo se acercó a mí e inició una de esas conversaciones que sólo se dan en determinados bares a determinadas horas.

Mi cabeza estaba en plena ebullición gracias a la cantidad de cervezas ingeridas a lo largo de la noche y me pilló así, con todos los sentidos alerta y toda la maquinaria de mi cerebro a pleno rendimiento.

Me habló de un tipo con barba llamado Sigmund.  Un tipo que estudiaba cosas de la mente.  Un tipo que dice revolucionó con su yo, su ello y su superyó.  Yo escuchaba con mi yo y mi superyó activados, tratando de evaluar de manera crítica lo que me exponía, al tiempo que con una mano hacía gestos al camarero para que sirviera otra de lo mismo.

No sé en qué momento de la conversación sucedió, pero fue como un mazazo en mi ello.  Mi dijo que, en definitiva, lo que venía a decir Freud, es que tú deseas tener mi polla entre tus piernas.

Salí del bar dando tumbos y vociferando, ¡viva el psicoanálisis!

Esta mañana he despertado y nada más abrir los ojos, antes de desentumecer mi abotargado cuerpo, he visto plasmada sobre la pared de mi habitación, una enorme pintada realizada a brochazos que reza:

“SIGMUND RULES”


No sé, creo que se me ha escapado algo de todo esto del psicoanálisis, pero con esta resaca no tengo ganas de levantarme a mirarlo.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Història de l'exèrcit



Hi havia un camí a un puesto molt a prop, molt a prop...  Tant a prop estava est puesto que quedava desenfocat, i en quedar desenfocat no ho podíem veure.  Hi havia un pagès que vivia treballant les seves terres, que no eren poques.  En est pagès hi vivien també la dona i els fills.  Tots junts treballaven la terra i produïen uns fruits molt bons que venien al mercat del poble.

Con que la felicitat no pot ser completa, est pagès tenia un problema, i és que tenia un veí, i, com tots los veïns, li feia la vida impossible.  La veritat és que per més que lo nostre pagès no vullgués fer cabal dels actes del seu veí, est, ficava tot lo seu empeny en fer-se veure:  Va començar rascant en un xapo l’espona, de manera que arrossegava la terra cap al seu pa guanyar, així, una mica més de terreny.  Lo nostre pagès, quan ho va descobrir, s’ho va mirar i va reflexionar si valia la pena encetar una discussió per això.  Va decidir que no.

En veure que rascant no despertava la ira del pagès, lo veí, va plantar una línia de parres fora dels límits de la seva finca, de manera que va envair lo terreny del nostre pagès.  A més a més va muntar un entramat de bigues de formigó i fils d’aram que donaven a la plantació un plus d’agressivitat.

Lo nostre pagès és va enfurismar i a l’hora de sopar ho va comentar en la dona i els fills.

—     No se si us heu adonat que lo veí ha plantat a dintre la nostra finca una ringlera de parres.  La situació és extremadament greu i crec que demà hauré d’anar a parlar en ell.
—     Però pare —va dir un dels fills— lo veí és un homenot molt gran.  Segur que s’enfadarà i si la discussió puja molt de to, te podria pegar.
—     Sí, tens raó —va admetre lo pagès— Ja hi havia pensat, per això aniré a parlar en ell en un xapo a la ma, així si vol pegar-me només cal que li fuma un cop de xapo i ja està.
—     Però pare —va insistir lo fill —ara és temps de collir, si per alguna raó lo veí  aconseguís pegar-te primer, te podria fer molt mal i deixar-te sense poder treballar una bona temporada, o per sempre, i això faria que no pugéssim acabar la feina, com a mínim, esta temporada.
—     Tens raó, però no podem deixar que s’apropiï de la nostra terra.
Allavonces, lo fill gran, que era molt assenyat, va dir:

—     Perquè no lloguem a algú que vage a pegar al nostre veí?
—     Ostres tu, tens raó —va dir el pagès alegrant-se de la bona idea— però, com pagarem a est algú si no tenim diners?
—     Deixa’m fer a mi, pare.  En una setmana miraré de tenir una colla d’homes capaços de anar a fotre-li una pallissa.

Així és com lo fill del pagès va anar a recórrer la comarca buscant gent disposada a “treballar” pa n’ells.  La veritat és que en tres dies va aconseguir reunir uns vint homes ben forts que tenien com a objectiu apallissar el veí torracollons.  Los va ajuntar a l’era de la finca, davant del mas, i és va adreçar a ells.

—     Bé, ús he fet vindre perquè tenim un problema molt gros en un veí malparit que no fa més que provocar-nos.  Est veí és un mala persona sense consciència de cap mena.  Diuen que l’han vist apallissar gossos sense cap motiu.  Que viola les seves cabres i és capaç de escopinar a la llet que porta a vendre al mercat.  Així de dolent és est veí.  Lo “rader” que ha fet ha sigut envair la nostra finca.  És vol apropiar d’uns terrenys que no són d’ell pa tenir més cabres a les que poder violar i que li donarien més llet pa poder escopinar adés de portar-la al mercat.  I això no ho podem permetre!
                                                                                                    
Los homes allí reunits van veure que això que se’ls hi demanava era una cosa noble i ja tenien ganes d’anar  a apallissar al veí dels collons

—     A més a més ja està tot a punt.  Si aconseguiu fer fora a est veí, en acabar, farem una desfilada pel poble pa que sàpigue tothom que hem alliberat a la gent de bé d’un pagesot cap de ferro, que només pensava a fer mal.  Pa vosaltres serà la glòria dels alliberadors!  Però això no és tot.  Als més valents de tots vosaltres us col·locaré, personalment, una medalla com a distintiu de la vostra participació heroica a eixa gesta.  A més a més teniu lo meu permís pa saquejar la casa del pagès.  Tot allò que us xoque i que estigue a dins la casa del carallot us ho podeu endur cap a casa.  Això sí, de fora la casa no vull que toqueu rés.  Tot lo que quede en peus ho farem servir  pa produir més productes de pagès que lo poble podrà gaudir sense temor d’escopinades, violacions, ni pallisses.

Aquells homes ja estaven més que convençuts i a lon demà maití, molt maití, van anar cap al carallot pagesot disposats a guanyar-se la glòria, però sobretot a convertir-se en los grans benefactors del poble.  Lo que no sabien era que lo carallot pagesot va tenir notícia de que lo volien atacar i, ell també, va llogar una bona colla d’homes disposats a guanyar-se la glòria, però sobretot a convertir-se en los grans benefactors del poble.

No explicaré com va anar la batalla.  Les batalles en història no són mica interessants, no aporten rés.  Que si l’un avança, que si l’altre recula.  Lo important és veure als dos pagesos pujats al damunt de la serra mirant com los homes se maten entre ells pa mirar de resoldre problemes que no los afecten.

I així, diu la llegenda, que és com va néixer l’exèrcit.  Ara vas i ho contes.